Esta leyenda del floklore venezolano, cuenta sobre la aparición de una mujer atractiva y alta que castiga a los hombres infieles. Es originaria de la región venezolana de los llanos.Esta aparición viene asustando a los trasnochados desde el siglo XIX y dicen que se aparece a los bebedores, trasnochadores y adúlteros. Deja que la admiren pero cuando tratan de enamorarla, ella entonces sonríe, mostrando unos colmillos largos y puntiagudos y luego desaparece, dejando aterrorizados a los pobres pecadores.
La leyenda original de La Sayona narra básicamente la historia de una mujer muy celosa llamada Casilda, que mató a su hijo y a su madre, pensando que su madre tenían un romance con su esposo seberiano. Su madre, en la agonía de la muerte, la maldijo, diciéndole "me has quitado la vida Casilda, me has quitado la vida "Sayona"... le has quitado la vida a tu propia madre, que te trajo al mundo. MALDITA SERÁS, TODA LA VIDA!! Sin Dios y sin Santa Maria andarás por todo el mundo, en busca de los hombres para aliviar tu pecado; pero no lo lograras, porque te acordaras de este momento y perderás al hombre que te acompaña... Permita Dios y que así sea".. Desde ese entonces su alma en pena vaga sin descanso ni paz, persiguiendo a los hombres infieles para conquistarlos y luego matarlos.
Existen miles de versiones de encuentros con La Sayona, que son los que ha popularizado a este mítico personaje.También se dice que La Sayona tiene la particularidad de “desdoblarse”, esto quiere decir que puede presentarse como un perro, un lobo o como la mujer antes descrita.
La leyenda también cuenta que La Sayona siempre viste de blanco y que su particular grito puede ser oído en la distancia y que además eriza los pelos de quienes lo oyen. Este último rasgo de La Sayona la asemeja aun más a las banshees (espíritus femeninos del folklore irlandés que, según la leyenda, se aparecen a una persona para anunciar con sus gemidos la muerte de un pariente cercano. Son consideradas hadas y mensajeras del otro mundo).
No hay comentarios:
Publicar un comentario